No seremos siempre bellas… ¿O sí?

Hoy he visto salir de un coche a un hombre maduro. Tenía buena presencia. Al momento, salió del coche una mujer también madura. A ella la naturaleza no la había tratado tan bien. Tenía las piernas muy hinchadas y le costaba caminar. Vestía coqueta pero sus andares y la pesadez de sus piernas era visible para los demás. De esta pareja, no sé si serían matrimonio aunque así lo parecía, me gustaron las sonrisas que él le prodigaba a ella. Lo vi tan embelesado que me confirmó la idea de que la verdadera belleza está dentro de nosotras, en lo que hacemos. Siempre me digo que es importante mantenerse bella, pero sobre todo en el interior. Creo que la bondad y el sacrificio son los ingredientes básicos de la auténtica belleza.

vanidad

Es cierto que la mujer es vanidosa por naturaleza. Pienso ahora en la película española ‘El baile’ (1959) de Alberto Closas, Conchita Montes y Rafael Alonso, que tanto me impresionó cuando la vi hace años. Ella es una mujer casada que en su soltería siempre había triunfado por su gran atractivo con los hombres. Ahora se acercaba a los 40 y quería probar los últimos coletazos de su belleza fuera de su matrimonio, quería verse atractiva de nuevo, quería comprobar que todavía seguía siendo arrebatadora para los hombres. Había reducido su ser a su fachada en vez de hacerse cada día más y más irresistible para su marido.

el baile

¿Qué más da que nos salgan más arrugas, que nos cueste caminar o que el pelo pierda su fuerza y su brillo, cuando tenemos en nuestra mano la capacidad de ser más bellas cada día con nuestra sonrisa, nuestro trabajo bien hecho y nuestra entrega a los demás?

bellafeliz

Obviamente esta actitud es aplicable también al hombre, pero orientada a su particular naturaleza. El hombre también es vanidoso pero no en cuestión de belleza física sino de vigor, fuerza, éxito profesional. El hombre debe canalizar esta tendencia para poner sus energías al servicio de los demás. Es decir, pienso que sólo saliendo de nosotros mismos podemos conseguir relaciones sólidas y felices. Si nos limitamos a pensar en nuestros deseos insatisfechos, en lo que me debería hacer feliz a mí, en vez de trabajar por hacer felices a los demás, sólo conseguiremos alejarnos de lo que perseguimos: la felicidad.

Rocío

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